Banca de Parque   Una Banca 
  de Parque

pise el grass, haga picnic, sea libre

20.11.05

Yo camino

“Commuting”, es una palabra inglesa que no tiene su análoga en español, su traducción es algo así como “viajar de un lado al otro”. Es, en términos prácticos, movilizarse de la casa al trabajo, la escuela, la universidad o cualquier otro sitio al que se vaya como parte de una rutina. Dependiendo de la ciudad ese “commuting” toma tiempos que definen el ritmo de la ciudad: En México DF, una hora; en Lima, tres cuarto de hora; en Trujillo, 20 minutos. A más “commuting”, más apremio para realizar los quehaceres, esa es la ley.

La vida de la ciudad nos ha obligado a hacer todo demasiado rápido, hay demasiada premura en el aire, como una corriente eléctrica; todo a mil; todo para ayer. A veces me gana la obligación y no tengo más remedio que tomar el camino rápido y directo: en carro; pero hay otras veces en que puedo tomarme mi tiempo y esas son las veces mejores, es cuando puedo caminar.

Demora mucho más, pero no hay urgencia, y, por si fuera poco, tiene sus compensaciones. Los sentidos se deleitan: se ve gente, colores, indumentarias, signos, aceras, casas, el clima, el paisaje citadino, a los policías, los orates locos, las parejas de la mano, los ambulantes ajetreados, los escolares con el uniforme gris y desfajado, todos diferentes, dan ganas de pararse a conversar con cada uno. Los olores de la ciudad están en cada tramo, cada parque, cada cuadra, cada esquina. Se puede comer una cachanga, un cebiche de a sol de pasada, o un marciano, todo es posible. La bulla, - sí, también – el claxon desaforado del conductor irascible, el piropo desvergonzado a la jovencita curvilínea, la grosería del lumpen, conversaciones banales que uno atrapa de casualidad. El viento golpeando la cara, despeinando, la garúa – si hay suerte – despertando el ensimismamiento; saludar a los amigos, a la otra gente de a pie.

Y no es sólo gratificante deambular de día, la noche tiene sus propios atractivos. Quizá camine más de noche que de día, porque prefiero llegar tarde a mi casa, pero llegar contento. En la noche, las calles más vacías, más para uno solo, para caminar por el asfalto, para andar bajo los faroles que le dan el halo rojo a la ciudad; con los guachimanes pernoctando, silbando a la nada; los perros ladrando las sombras; las putas y los travestís obscenos, procaces pero coloridos; los casinos deslumbrando la oscuridad, los taxistas recurseándose en sus ticos, las parejas acariciándose en los parques, los asaltantes laborando, el cobrador llenando el bus interprovincial, la combi echando el último viaje, los viejos timberos en una cantina que no tiene nombre bajo una luz verde y la luna siempre arriba, siempre cambiando, siempre acompañando.

Andar, es alucinante, con los amigos o solo, conversando o apenas pensando, pero tiene sus problemas también, no siempre es seguro, hay días que debo mirar para atrás, contar las sombras, aún no puedo caminar Chicago o Los Incas de noche, también hay días en que el cansancio y el tedio me ganan, me duelen los pies y sólo quiero ver mi almohada y me rindo al camino fácil de llegar a donde vaya en un dos por tres.

Ya por andar, me he vuelto un poco amigo de los búhos, de los sonámbulos, del caldo de gallina de las 5 AM y del sereno. Pero por mí, seguiré siendo un caminante, un noctívago, es un poco mi carácter voyeurista y de cronista inconfeso, de incesante observador. Seguiré “conmutándome” a pie, porque, total, más vale tomarme mi tiempo, hacer mi ritmo. Lo importante no es llegar, es disfrutar del camino.
|| por Antolín Prieto, 20.11.05

12 Comments:

caminar al azar, decía Borges. No hay apuro.
Blogger Miss Jones, at 21.11.05  
me leiste el cerebro y el corazon
Blogger Faba, at 21.11.05  
A mí Perú me encanta y una persona que adoro es de Trujillo, así que más que bienvenido a sapear las boludeces que escribo.
Saludos
Blogger tere quezada g., at 22.11.05  
Se me viene la idea de que nosotros caminamos como buscándonos. En los paisajes, en la gente, y en todo lo que describes; caminar en la ciudad para reflejarse y reencontrarse con uno mismo.
Blogger Rosasisa, at 22.11.05  
Y debes ser muy observador Antolín, algunos pueden pensar que el recorrer y observar son nimiedades, pero yo creo que es un placer, es un difrute, talvez un recordar y por qué no un aprendizaje.
Blogger viollacea, at 22.11.05  
me hiciste recordar que muchas madrugadas teniendo los 2 soles para el taxi ( hace pocos años) preferia caminar hasta mi cuarto y lo hacia con miedo pero algo extraño me hacia solo caminar... ahora imposible hacer eso
Blogger espacio_jardin, at 22.11.05  
Envidia sana (una confesiòn trabajo a tres minutos de casa).
Caminè hoy mas junto a ti que en mi realidad en unos 47.1713.898 años.
Es horrible no lo aconsejo a nadie estresante para resumir.

Saludos y gracias por el paseo.
Blogger MAURA_, at 22.11.05  
Creo reconocer este texto.
Blogger Oscar Pita-Grandi, at 23.11.05  
Lo importante no es llegar, es disfrutar del camino.
¡¡¡bravo, bravo!!!
bacan es caminar, es de las cosas que más me gusta hacer. caminar en la naturaleza es lo mejor.
Blogger David Hoyos, at 23.11.05  
un eterno caminante es lo que soy, algunas veces solo por placer, otras por misio y otras odiando la distancia porque estoy cansado. desearia que los carros se eliminen algun dia y poder transitar a pie y a caballo.
Blogger Yonel, at 25.11.05  
Gregorio Samsa, pensé en él cuando puse la foto...

Me incluyo en el grupo de gente que camina, observa y siente...

*-*
Blogger why, at 26.11.05  
he visto todo, pero he observado el olor o.ò
Blogger pSikoZiS, at 29.1.06  

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